Havana (Cuba), 2019
Los límites del tiempo y el espacio es un trabajo creado en colaboración con la arquitecta Daniela Friedman que cuestiona las normas establecidas sobre el espacio y su relación con el cuerpo, especialmente el cuerpo de las mujeres con discapacidad. La obra se sitúa en la intersección entre la arquitectura, el arte digital y la experiencia corporal, creando un entorno donde el espacio se adapta al cuerpo y no al contrario. Esta pieza busca restaurar una dinámica de poder en la que las mujeres ya no se ajustan a las reglas del espacio, sino que el espacio se pliega a ellas.
El espacio se organiza como un pasillo interminable, un suelo que se abre en un abismo de azulejos y una escalera que no impone su forma, sino que se adapta a la pisada de quien la sube. Los elementos estructurales del entorno, normalmente rígidos y dominantes, aquí son maleables, transformándose conforme los cuerpos se mueven dentro de él. Las mujeres interactúan con esta arquitectura, descubriendo que lo que antes era un obstáculo ahora se convierte en refugio y posibilidad.
Esta obra investiga la subversión de las normas de accesibilidad. El pasillo que no se deja alcanzar, el suelo que se abre y la escalera que se pliega a la pisada no solo son metáforas del espacio físico, sino también de las estructuras sociales que han sido diseñadas sin tener en cuenta la diversidad del cuerpo humano. La obra es una declaración de que el espacio no debería excluir, sino acoger. Aquí, las mujeres no deben ajustarse a un mundo que las limita, sino que el mundo se adapta a sus necesidades, cambiando la relación de poder entre los individuos y el entorno.
Los límites del tiempo y el espacio invita al espectador a replantearse la relación entre el cuerpo y el espacio que habita. La pieza subraya cómo las normas y las barreras físicas no son inmutables; el espacio puede ser reescrito, reinventado para aquellos que históricamente han sido excluidos. Al invertir la mirada y las reglas, la obra nos permite vislumbrar un futuro en el que la accesibilidad no sea una lucha constante, sino un acto de inclusión natural. Esta obra cuestiona el rol de la arquitectura, el diseño y la percepción social, proponiendo un espacio en el que el arte digital y la experiencia humana se fusionan para ofrecer nuevas posibilidades de existencia.
María Pérez Marín