REZOS RITUALES Y ALTARES

Rio de Janeiro (Brasil), 2020

Las mujeres racializadas se alzan. Sus túnicas azul marino ondean como agua contenida, como un eco del océano que las nombra. En la penumbra del altar, sus cuerpos son presencia y memoria, símbolos de resistencia en un espacio que las devuelve al centro, al lugar sagrado que nunca debieron abandonar. Aquí, el rito es justicia. El rezo, un conjuro.

Presentada en el Museo da História e da Cultura Afro-Brasileira, esta performance de Glez configura el imaginario de Yemayá, la diosa del mar en la cosmovisión yoruba, cuyas aguas sostienen la vida y acogen la memoria de quienes han sido silenciadas. En este contexto, la obra establece un diálogo entre espiritualidad, identidad y resistencia. Más allá de la celebración de lo sagrado, la pieza se sitúa en un espacio de denuncia: en un mundo donde el número de feminicidios sigue marcando cuerpos ausentes, las mujeres aquí no son mártires, sino diosas. No se les llora, se les venera.

El pedestal, símbolo histórico del poder, se reconfigura como altar y se convierte en un espacio de justicia simbólica. Si históricamente sostener una estatua significaba sostener un régimen de dominio, aquí las mujeres suben al pedestal no como objeto de contemplación, sino como una reclamación de un espacio que les ha sido arrebatado. La puesta en escena se construye a partir de cuerpos en movimiento, la repetición de gestos rituales y la presencia de elementos asociados a la espiritualidad ancestral.

“Prayers, Rituals, and Altars” transcends ephemeral action, leaving behind a visual testimony in a photographic series. The images serve as fragments of a ritual that persists: portraits of the artist, still lifes of altars, women in tunics evoking water, and ceremony. The female body rises, is sanctified, and is inscribed in history as an invulnerable divinity. This work is part of an exploration of the body, memory, and spirituality, proposing a milestone for precolonial cultures through a contemporary lens. With a strong feminist anchor, Glez creates a visual and performative language that rewrites history from its roots, integrating resistance and ancestral worship into a space of representation and symbolic justice. Here, the sea does not drag; it returns. And the women, like it, refuse to be forgotten.