OCÉANO

Havana (Cuba), 2020

El agua lo rodea todo. No hay orilla, solo un horizonte líquido donde una cabeza emerge, suspendida entre el deseo de aire y el abandono a la deriva. Su ambigüedad nos confronta: ¿sobrevivir es flotar o luchar contra la corriente?

La figura femenina que surge entre las aguas encarna la batalla por la salud mental. Capturada en ese instante crucial entre la asfixia y la respiración, la imagen cristaliza la tensión entre rendición y resistencia. El mar, como la mente, oscila entre ser abismo o refugio, compartiendo un pulso vital: la necesidad de mantener el equilibrio para preservar la vida.

En Océanoel mar trasciende su papel de escenario para convertirse en espacio de conexión espiritual, territorio donde la mujer confronta su propia emancipación. La obra nos recuerda que el mar no solo nos envuelve, sino que respira con nosotros, elevando un llamado ecológico: su preservación es inseparable de nuestra existencia.

Océano captura ese momento de lucha: una mujer frente al abismo, resistiendo, anclada a su propia esencia. Un instante suspendido entre opresión y libertad, entre el sumergirse y el emerger, donde el mar se transforma en la voz misma de su liberación.

María Pérez Marín