Cantabria (Spain), 2025
Un video-performance que une dos rituales nacidos del océano: el homenaje de los surfistas en Cantabria a sus compañeros fallecidos y la tradición Yoruba de las ofrendas a Yemayá, madre de los océanos y guardiana de la vida.
En la religión Yoruba, el mar es un cuerpo sagrado, un espacio de transición donde se entregan flores, frutas y plegarias para pedir salud, protección y fortaleza. En Cantabria, los surfistas despiden a los suyos formando un círculo en el agua, dejando que el mar reciba su memoria.
En esta obra, siete mujeres vestidas de negro entran en el agua sobre tablas blancas. Forman un círculo, toman sus manos y dejan caer flores al océano. Mientras tanto, la artista permanece en la orilla, observando, sosteniendo el rito, como un puente entre ambos mundos.
Tras completar el gesto, las siete mujeres regresan a la arena. Allí, colocan sus tablas en el suelo y vuelven a formar el círculo, esta vez en torno a la artista. De pie, en silencio, con el mar a sus espaldas, sellan el cierre del ritual.
Desde la perspectiva aérea de un dron cenital, el círculo sobre el agua y el círculo en la arena se convierten en un símbolo de tránsito y retorno, de lo que se entrega y lo que se recibe.
“Círculo de Agua” es un acto de memoria, una ofrenda y una despedida. En el mar, la vida y la muerte no son opuestas: son una misma corriente, un mismo pulso que nos une en la vastedad del agua.
Charleen Capote