Havana (Cuba), 2020
En En La vida es inmortal cuando se acaba (Galería Acacia, 2020), Alejandra Glez traza un puente íntimo y ritual con la obra de Ana Mendieta. Esta fue su primera muestra personal en Cuba, concebida como homenaje a una artista cuya huella permanece viva en el cuerpo de la tierra y en la memoria de lo femenino. Glez no replica: dialoga. Su obra se convierte en un eco contemporáneo de las búsquedas éticas y estéticas que ambas comparten.
Autorreferencial y profundamente experimental, la exposición se despliega entre la fotografía, la instalación, el videoarte y el performance. Cada pieza funciona como una ofrenda, una forma de presencia que transita entre la herida y la raíz. Aquí, el cuerpo es territorio, el gesto es archivo, y el arte se vuelve rito. En este cruce de tiempos y sensibilidades, Glez reafirma que la vida, incluso en el umbral de su final, puede ser invocación, permanencia, renacer.
Charleen Capote